viernes, 23 de junio de 2017

La Educación Constructivista: Una manera de restaurarnos del legado de la educación tradicional.

En la gestión de procesos formativos y a partir del desarrollo de la estructuración de las mismas y su puesta en marcha, se estan advirtiendo las bondades de trascender hacia aprendizajes que trazados en marcos socio-constructivistas, permitan una base formativa y de aprendizaje autónomo, que empodere a los participante en el alcance de objetivos. Esto es inherente al aprendizaje, que no es posible sin ser inherente a un ejercicio de autonomía y propia voluntad del sujeto cognoscente, y le genere su propia capacidad de disponerse en una producción de conocimientos, destrezas y habilidades, a partir de su propio deseo, sus propias necesidades y capacidades.

Procesos formativos orientados a la inducción en Justicia y Prácticas Restaurativas, basados en modelos de aprendizaje actualizados, a partir de esa capacidad autoreguladora del proceso formativo, es fundamental para garantizar un alcance de los objetivos trazados.

La educación tradicional, llamada "bancaria", por Paulo Freire es determinante en éste aspecto, pues su comprensión mas allá de lo formal, debe de motivar a "sublevarse" ante la herencia y condicionamiento que ha dejado en quienes hemos sido formados por décadas en un aprendizaje limitado a lo mimético y conductista.

Se dice que la cultura está organizada mediante vínculos cognitivos, que prioritariamente lo constituye el lenguaje; así toda sociedad mantiene con su cultura una relación generadora mutua, siendo así que ésta se regenera a sí misma, lo que a su vez permite modificar e incidir en la cultura. Ese capital cognitivo, que se ejerce en la praxis de la vida cotidiana, debe ser incidido e influenciado de manera positiva en las sociedades, Por lo tanto, la cultura permite las posibilidades de conocimiento a los individuos, se le brinda como un saber acumulado, tanto en su lenguaje, sus paradigmas y su estructura de razonamientos lógicos, como conglomerado social.
Sin embargo, la cultura no sólo es conocimientos o habilidades, también contiene ciertas fuerzas de cohesión social, en los que se incluyen valores y factores de cohesión social, entre las que se pueden referir la afectividad, que implica aspectos emocionales y subjetivos de las personas, con sus potencialidades y limitaciones, personales y de su entorno.

Las modalidades pedagógicas, por ejemplo grupales, en el marco de una construcción de conocimiento, también constituye un "proceso social", que implica intercambio y alteridad: contextos de diálogos, son muy oportunos y favorables para "producir chispas" de conocimiento, en un proceso en que el sujeto ingresa información, la confronta con su realidad, conecta con ella (Carbone) y su marco de referencia, sintetiza mutando sus perspectivas y lecciones, acerca de lo que cree o piensa sobre algo; es así como se expresa que siempre serán limitados los intentos por mejorar la educación si sólo se cambian los contenidos, más no las condiciones de interrelación entre los sujetos (Molina).
Éstos temas junto a otros, deben asumirse y ampliarse por los participes de procesos de aprendizaje autoregulados. No es posible trascender la educación bancaria, tan solo comprender un concepto y explicarlo, sino lograr trasformar los efectos nocivos de su herencia en cada uno; cada quien debe dar ese paso, no lo puede asumir mas nadie, por cada quien, debe constituirse éste en un proceso transformador que cada quien asuma para sí.

Es importante así ser muy conscientes e identificar por los participantes las deficiencias determinadas, mas que por las propias faltas o capacidad, por las condiciones en que fuimos formados como personas y ciudadanos, se les invita así a asumir éste reto. Ninguna falencia o limitación puede ser superada sin estar debidamente consciente de ella.

Esto no es mas que el intento por desarrollar una "pedagogía crítica" que se caracteriza por ser "vivenciada" desde una característica esencial: "ser participativa" y por su calidad social expresa en la dimensión emancipadora de la producción de conocimientos y la propia humanidad de quienes participaron, sin descuidar la rigurosidad académica.

En tanto seres humanos, nos implica la posibilidad de un ejercicio, de ser humanos, como sujetos cognoscentes, nos implica la posibilidad de serlo a partir de procesos como el que se nos presenta y que esperamos pueda ser aprovechado al máximo..


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